Tratamiento
Lágrimas artificiales. Reemplazar el papel de las lágrimas naturales con lágrimas artificiales es el primer paso del tratamiento.
Es fácil entender que la lágrima que se produce de forma fisiológica es tan compleja que dificilmente puede ser sustituida por una artificial que sea capaz de reproducir todas sus características físico-químicas. Sin embargo, año tras año se logran nuevos avances en dicho sentido. En el mercado existen diferentes tipos de lágrimas; cada una tiene sus propias indicaciones en función de sus características y corresponde al Oftalmólogo orientar a cada persona sobre cuál puede ser la lágrima que mejor se adapte a su situación particular.
Las lágrimas pueden ser usadas con mayor o menor frecuencia en función de la situación del ojo, de condiciones ambientales o laborales y de la respuesta al tratamiento.
Cuando las lágrimas no son suficiente es el momento de pensar en otras alternativas.
Es posible intentar que las lágrimas que aún se producen se mantengan durante más tiempo en contacto con la superficie ocular. Para ello se utilizar unos pequeños tapones de silicona que cierran el punto lagrimal, permitiendo que la lágrima permanezca durante mñas tiempo en contacto con el ojo. Puede ser temporal o permanente.
También puede ser útil prevenir la evaporación de lágrimas. A veces con gafas, o en casos extremos con gafas con protección lateral. Evitar climas secos y la estancia en habitaciones con ambientes cargados, precaución con secadores de pelo, con lacas de pelo, viento excesivo, y tantas otras de sentido común que pudieran favorecer a una evaporación lagrimal excesiva.
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